La gestión del presidente Bernardo Arévalo enfrenta un escenario complejo de opinión pública al llegar a la mitad de su mandato. Una encuesta divulgada por la Fundación Libertad y Desarrollo en alianza con CID Gallup revela que el 52 % de los guatemaltecos califica negativamente el desempeño del mandatario, mientras que solo el 30 % lo evalúa de forma positiva. El restante 18 % manifestó una opinión neutral o prefirió no responder.
Los resultados, presentados el 27 de mayo, muestran que la desaprobación continúa siendo mayoritaria pese a una ligera mejora respecto a mediciones anteriores. El estudio concluye que el índice neto de evaluación presidencial se ubica en -22 puntos, resultado de restar las opiniones positivas de las negativas. Aunque el indicador sigue siendo desfavorable para el Ejecutivo, representa una recuperación respecto al nivel registrado en 2025, cuando alcanzó -42 puntos.
La investigación fue realizada entre el 7 y el 20 de mayo de 2026 mediante entrevistas presenciales a 1,208 personas mayores de edad en todo el país. Según la ficha técnica, el sondeo tiene un margen de error de ±2.8 % y un nivel de confianza del 95 %.
Caída respecto al inicio del gobierno
La serie histórica presentada por la Fundación Libertad y Desarrollo muestra un deterioro significativo de la percepción ciudadana desde los primeros meses de la administración Arévalo.
Mientras en mayo de 2024 la aprobación presidencial alcanzaba el 54 %, la encuesta más reciente sitúa ese respaldo en niveles considerablemente menores. La medición también registra que la desaprobación supera ampliamente a la aprobación, reflejando un desgaste en la confianza ciudadana dos años después de la llegada del mandatario al poder.
Los resultados sugieren que las expectativas generadas por el discurso de lucha contra la corrupción y transformación institucional que acompañó la victoria electoral de Arévalo no se han traducido plenamente en una percepción positiva entre amplios sectores de la población.
El costo de la vida domina las preocupaciones
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la creciente preocupación por la situación económica de los hogares.
El 62 % de los encuestados afirmó que los precios han aumentado significativamente durante los últimos meses, mientras que una proporción importante considera que el próximo gobierno debería concentrarse en controlar el costo de la canasta básica y mejorar los ingresos de las familias.
La encuesta también identifica la corrupción como uno de los principales problemas percibidos por la población, seguida por preocupaciones relacionadas con empleo, costo de vida y seguridad.
Analistas consultados por medios guatemaltecos señalan que la percepción económica suele tener una influencia determinante sobre la evaluación presidencial y podría explicar parte del desgaste observado en la imagen del Gobierno.
Diferencias según perfil social
La encuesta muestra además diferencias importantes según grupos demográficos.
El presidente conserva mayores niveles de respaldo entre personas jóvenes y entre quienes consideran que su situación económica personal ha mejorado durante el último año. Sin embargo, la aprobación disminuye significativamente entre quienes perciben un deterioro de sus condiciones económicas o consideran insuficientes los resultados gubernamentales.
La respuesta del Gobierno
Tras conocerse los resultados, el Gobierno guatemalteco aseguró que recibe la encuesta como una herramienta para evaluar y ajustar políticas públicas.
Según declaraciones recogidas por medios locales, la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia sostuvo que la administración interpreta los resultados con responsabilidad y destacó que algunos indicadores muestran mejoras respecto a las mediciones de 2025. Asimismo, atribuyó parte de las dificultades a las condiciones institucionales heredadas y a las elevadas expectativas ciudadanas generadas durante la campaña electoral.
Por su parte, Arévalo minimizó el impacto político de la medición y afirmó que las encuestas representan una fotografía de un momento determinado. El mandatario defendió los avances de su administración en infraestructura, salud, educación, vivienda y lucha contra la corrupción, y sostuvo que la evaluación definitiva deberá realizarse al concluir su mandato.
Un gobierno entre expectativas y desafíos
La encuesta de la Fundación Libertad y Desarrollo refleja un escenario de opinión pública complejo para el Gobierno guatemalteco. Aunque los niveles de desaprobación son menores que los registrados por algunos presidentes anteriores en etapas similares de sus mandatos, la percepción negativa continúa predominando entre la ciudadanía.
Los resultados sugieren que la principal batalla política de la administración Arévalo no se libra únicamente en el terreno institucional o judicial, sino también en la capacidad de traducir sus promesas de cambio en mejoras tangibles para los hogares guatemaltecos, especialmente en un contexto marcado por la preocupación por el costo de vida, la percepción de corrupción y la demanda de resultados concretos en materia económica y social.