El Senado de los Estados Unidos confirmó a Kevin Warsh, la elección del presidente Donald Trump para dirigir la Reserva Federal, en una votación de 54 a 45 que se dividió principalmente por líneas partidistas, según muestran los registros de la cámara alta del Congreso.
El senador de Pensilvania, John Fetterman, fue el único demócrata que votó a favor de Warsh, mientras que la senadora de Nueva York, Kirsten Gillibrand, no emitió voto. Por lo demás, todos los votos a favor fueron republicanos y los votos en contra, demócratas.
Esta votación del pleno ocurre después de que el Comité Bancario del Senado aprobara la nominación de Warsh a finales de abril bajo una estricta disciplina de partido: los 13 republicanos a favor y los 11 demócratas en contra.
Preocupación por la independencia de la Fed
Los demócratas advirtieron sobre la posible influencia política de Trump —quien desea tasas de interés más bajas— sobre el banco central, mientras que los republicanos elogiaron a Warsh como un candidato experimentado.
La nominación llega en un momento de crecientes tensiones entre la Casa Blanca y la Fed. Trump ha atacado repetidamente al presidente saliente, Jerome Powell, lo que ha generado inquietud en los mercados financieros sobre la independencia institucional. Aunque el mandato de Powell como presidente termina a mediados de mayo, él ha confirmado que permanecerá en la junta de la Fed como miembro regular del consejo.
Actualmente, la tasa de interés clave se sitúa entre el 3.5% y el 3.75%. Sin embargo, debido al aumento de la inflación por los elevados costos energéticos derivados de la guerra con Irán iniciada por Trump e Israel, es poco probable que las tasas bajen pronto.
Defensa de Warsh y planes de reforma
Durante las audiencias, Warsh defendió su independencia frente a la Casa Blanca. Ante las acusaciones de la senadora Elizabeth Warren, quien lo describió como un posible «títere» del presidente, Warsh aseguró al comité que no se ha comprometido con ninguna decisión específica sobre las tasas y que el presidente nunca se lo ha pedido.
Warsh, quien fue banquero de inversión y gobernador de la Fed durante la crisis financiera de 2008, planteó la posibilidad de reformas estructurales en el banco central:
- Reducción del «forward guidance»: Propone escalar menos las orientaciones futuras sobre tasas y basar las decisiones más en datos actuales.
- Instrumentos de control: Aboga por usar las tasas de interés con mayor fuerza como instrumento principal de dirección y reducir las compras masivas de bonos por parte del banco central.
- Estabilidad de precios: Afirmó que este objetivo debe volver a ocupar claramente el centro de la política monetaria.
El camino para su confirmación se despejó después de que el Departamento de Justicia desestimara investigaciones relacionadas con demandas interpuestas por Trump contra Powell por supuestos sobrecostos en la renovación del edificio de la Fed, lo que permitió que senadores republicanos que mantenían bloqueada la votación liberaran su apoyo.